La Basílica de Santa María de los Ángeles y los Mártires en Roma se convirtió en el escenario de un emotivo homenaje al icónico diseñador Valentino Garavani, quien falleció a los 93 años. Este viernes, amigos, familiares y figuras destacadas del mundo de la moda se reunieron para rendir tributo a un hombre que dejó una huella imborrable en la industria. Entre los asistentes se encontraba la actriz Anne Hathaway, quien llegó acompañada de su esposo, Adam Shulman. Ambos lucían atuendos oscuros, en un gesto de respeto y duelo. La actriz, conocida por su papel en «El diablo viste de Prada», no pudo contener las lágrimas al entrar en la basílica, que estaba adornada con flores blancas, un símbolo del estilo de Valentino, junto con su famoso rojo.
«Los amo y estoy cerca de ustedes en su dolor», expresó Hathaway a la familia del diseñador, reflejando el profundo impacto que Valentino tuvo en su vida. En sus redes sociales, la actriz compartió un emotivo mensaje recordando su amistad con el diseñador. «Durante los últimos veinte años, ha sido un honor extraordinario haber conocido, amado y haber sido cuidado por el gran Valentino Garavani», escribió. Hathaway recordó cómo Valentino se ofreció a diseñar su vestido de novia en 2012, un gesto que la conmovió profundamente.
El ambiente en la basílica era de profunda tristeza, pero también de celebración de la vida de un hombre que fue un verdadero pionero en el mundo de la moda. Un cartel escrito a mano en la entrada decía: «El mundo entero llora a Valentino. Hemos perdido la flor más hermosa», un mensaje que resonó entre los asistentes.
Entre las personalidades que acudieron al funeral se encontraban Liz Hurley y su hijo Damian, el empresario François-Henri Pinault, la modelo Bianca Brandolini, y el diseñador Tom Ford. La presencia de Donatella Versace, quien compartió una conexión especial con Valentino, fue especialmente emotiva. «Valentino fue la primera persona que vi cuando anunciaron el fallecimiento de mi hermano. Él y Giancarlo acudieron a mí de inmediato. Tenía un corazón de oro y era un genio», comentó Versace, recordando la generosidad y el talento de su amigo.
El momento más conmovedor de la ceremonia llegó cuando el féretro de Valentino fue llevado a la basílica mientras sonaba «Lacrimosa» de Mozart. Las dos personas más cercanas a él, Giancarlo Giammetti y Bruce Hoeksema, caminaron detrás del ataúd, simbolizando la profunda conexión que compartieron con el diseñador. El sacerdote Pietro Guerini, quien ofició la ceremonia, agradeció a Valentino por la belleza que trajo al mundo, destacando su legado en la moda y el arte.
Giammetti, expareja de Valentino, pronunció un discurso emotivo en el que agradeció a todos los presentes por su apoyo. «Gracias a todos por estar aquí con nosotros, por Valentino. ¿Qué puedo decir? Quiero dar las gracias a Valentino por enseñarme la belleza. A través de él descubrí su significado», expresó con la voz entrecortada. Hoeksema también compartió unas palabras, diciendo: «No me despido, pero gracias por acompañarme», mientras las lágrimas rodaban por su rostro.
La ceremonia culminó con el sonido de «Il nostro concerto» de Umberto Bindi mientras el féretro de Valentino era llevado fuera de la basílica. Entre los portadores se encontraban los hermanos Sean y Anthony, hijos de Carlos Souza, un amigo cercano del diseñador. Se ha especulado que ellos podrían ser los herederos de la considerable fortuna de Valentino, quien los consideraba como hijos.
Finalmente, los restos mortales de Valentino descansarán en el Cementerio Flaminio, el más grande de Italia, en una tumba circular rodeada de jardines y flores, un lugar que refleja la belleza y el estilo que él tanto valoraba. Este emotivo adiós no solo fue un tributo a un gran diseñador, sino también a un amigo querido que dejó una marca indeleble en la vida de quienes lo conocieron y amaron.