En la actualidad, el envejecimiento de la población es un fenómeno global que plantea nuevos desafíos y oportunidades. En este contexto, el modelo de coliving para personas mayores ha emergido como una alternativa innovadora que busca no solo proporcionar vivienda, sino también fomentar la interacción social y el bienestar emocional. Un ejemplo destacado de este enfoque es el edificio Adela Barquín, ubicado en Sant Feliu de Llobregat, que ha sido diseñado específicamente para atender las necesidades de los adultos mayores de manera integral.
### Un Espacio de Vida Independiente
El edificio Adela Barquín, que lleva el nombre de una reconocida activista vecinal, ofrece 90 viviendas en régimen de alquiler social. Este proyecto es el resultado de una colaboración entre el ayuntamiento de Sant Feliu y la Fundació Familia i Benestar Social (FIBS). La propuesta se centra en promover el envejecimiento activo y reducir la soledad no deseada entre sus inquilinos. Según Laura Parrado, la directora del edificio, el objetivo es crear un entorno donde las personas mayores puedan vivir de manera independiente, pero con acceso a espacios diseñados para fomentar la participación y las relaciones entre vecinos.
A diferencia de los modelos residenciales tradicionales, donde la asistencia y el cuidado son la norma, en Adela Barquín la participación es completamente voluntaria. Los residentes tienen la libertad de organizar actividades, talleres y celebraciones, lo que les permite mantener un estilo de vida activo y socialmente comprometido. Montserrat Corella, una de las vecinas más activas, comparte que se siente más ocupada y satisfecha en este entorno que durante su vida laboral. «Estoy más ocupada aquí que cuando trabajaba», comenta con una sonrisa, reflejando la vitalidad que este modelo de vida puede ofrecer.
### Actividades y Relaciones Sociales
La vida en el edificio Adela Barquín está repleta de actividades que van desde clases de idiomas y costura hasta talleres de cocina y pintura. Los propios vecinos son los encargados de impartir estas clases, lo que no solo fomenta el aprendizaje, sino que también fortalece los lazos comunitarios. Este enfoque ha demostrado ser efectivo, ya que una encuesta realizada entre los inquilinos reveló que el 63% de ellos ha visto un aumento en su red de amistades desde que se mudaron al edificio. Además, siete de cada diez residentes sienten que pueden contar con la ayuda de vecinos de confianza, lo que contribuye a un ambiente de apoyo y camaradería.
La importancia de las relaciones sociales en la tercera edad no puede subestimarse. La soledad es un problema significativo que afecta a muchos adultos mayores, y el modelo de coliving busca combatir esta realidad. Las actividades comunitarias no solo ofrecen entretenimiento, sino que también crean un sentido de pertenencia y seguridad entre los inquilinos. Montserrat, por ejemplo, ha encontrado en el edificio un hogar donde puede entrar y salir a su antojo, disfrutando de un ambiente donde todos se cuidan mutuamente. «Es como un hogar, donde todos nos cuidamos y estamos felices», afirma.
El costo de vida en el edificio es otro aspecto a destacar. Los inquilinos pagan alrededor de 500 euros al mes, excluyendo suministros, lo que lo convierte en una opción accesible en comparación con otros modelos de vivienda para mayores. La selección de inquilinos se realiza entre personas mayores de 65 años, que deben estar empadronadas en Sant Feliu y cumplir con ciertos requisitos económicos. Esta estrategia no solo asegura que los residentes sean compatibles entre sí, sino que también ayuda a mantener un ambiente armonioso y colaborativo.
### Un Modelo a Seguir
El éxito del edificio Adela Barquín ha generado interés en otros municipios y organizaciones que buscan replicar este modelo de coliving para mayores. La combinación de independencia, comunidad y actividades enriquecedoras ha demostrado ser una fórmula efectiva para mejorar la calidad de vida de los adultos mayores. Este enfoque no solo aborda las necesidades básicas de vivienda, sino que también se centra en el bienestar emocional y social de sus residentes.
A medida que la población envejece, es fundamental explorar y adoptar modelos de vivienda que se adapten a las nuevas realidades. El coliving para mayores representa una respuesta innovadora a los desafíos del envejecimiento, promoviendo un estilo de vida activo y conectado. Con iniciativas como la del edificio Adela Barquín, se abre un camino hacia un futuro donde las personas mayores pueden vivir con dignidad, autonomía y, sobre todo, en compañía de otros que comparten sus experiencias y aspiraciones.
