El reciente barómetro del Centre d’Estudis d’Opinió (CEO) ha revelado un panorama político en transformación en Cataluña, donde el desgaste del Govern de Salvador Illa se hace evidente y nuevas fuerzas emergen con fuerza. Este análisis se basa en una encuesta realizada entre el 13 de octubre y el 11 de noviembre, que incluye 2.000 entrevistas y muestra un cambio significativo en las preferencias de los votantes catalanes.
**Desgaste del Govern y el Auge de Aliança Catalana**
El estudio indica que el PSC, liderado por Salvador Illa, sigue siendo la fuerza más votada, pero ha experimentado un retroceso en su apoyo, pasando de 42 a una estimación de 38-40 escaños. Esto representa una caída en su porcentaje de votos, que se sitúa en el 25,7%. Por otro lado, Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) ha logrado un crecimiento, alcanzando entre 22 y 23 escaños, lo que refleja una recuperación en su apoyo, mientras que Junts per Catalunya, liderado por Carles Puigdemont, se encuentra en una tendencia descendente, con una estimación de 19-20 escaños, lo que podría significar una pérdida de hasta 15 escaños respecto a las elecciones de 2024.
El fenómeno más notable es el ascenso de Aliança Catalana, un partido que ha pasado de tener solo 2 escaños a una estimación de 19-20, con un porcentaje de voto del 12,4%. Este crecimiento se atribuye a su capacidad para atraer a votantes de diferentes formaciones, incluyendo un 21% de los votantes de Junts, así como apoyos de Vox, ERC, PPC y PSC. La alcaldesa de Ripoll, Sílvia Orriols, se ha convertido en una figura clave, logrando una fidelidad de voto notable, con un 87% de quienes la votaron en 2024 dispuestos a repetir su apoyo.
**Preocupaciones de los Ciudadanos y el Contexto Social**
A pesar de los cambios en el panorama político, los problemas sociales continúan siendo una preocupación primordial para los ciudadanos. La vivienda se ha consolidado como la principal inquietud de los catalanes, con un 31% de la población señalando este tema como el más urgente. Este porcentaje ha aumentado significativamente desde el verano, lo que indica que la crisis de la vivienda se ha vuelto más apremiante. La percepción de que el acceso a la vivienda es un problema crítico se extiende a todas las franjas de edad, siendo los jóvenes de 25 a 34 años quienes más lo destacan.
Por otro lado, la inmigración también se ha convertido en un tema candente, con un 68% de los encuestados sintiendo que «se ha perdido el control» sobre la entrada de migrantes. Sin embargo, a pesar de estas preocupaciones, existe un reconocimiento generalizado de que la inmigración aporta beneficios a la economía, con un 60% de los encuestados afirmando que sin inmigrantes, el futuro de Cataluña sería peor. Esta dualidad en la percepción de la inmigración refleja la complejidad de la situación social en Cataluña, donde las preocupaciones sobre la identidad cultural y la economía coexisten.
El estudio también revela que la valoración de la gestión del Govern de Illa ha mejorado ligeramente, alcanzando un 4,9, aunque sigue estando por debajo del aprobado. Esto sugiere que, a pesar del desgaste político, hay aspectos de la gestión que son valorados positivamente por la ciudadanía.
**Preferencias de los Líderes Políticos**
En cuanto a las preferencias para la presidencia de la Generalitat, el barómetro muestra que un 21% de los catalanes prefiere a Illa, seguido de Puigdemont y Orriols, quienes empatan con un 8%. Oriol Junqueras se sitúa en un 7%, mientras que Gabriel Rufián, de ERC, comienza a ganar terreno con un 4%. Este cambio en las preferencias refleja la dinámica cambiante del electorado catalán, donde las nuevas fuerzas políticas están comenzando a desafiar a los partidos tradicionales.
La encuesta también destaca que, a pesar de la caída en la estimación de voto, la fidelidad de los votantes de Aliança Catalana es notablemente alta, lo que podría indicar que este partido tiene el potencial de consolidarse como una fuerza significativa en el futuro político de Cataluña. En contraste, Junts enfrenta un desafío considerable, ya que solo retendría al 60% de sus votantes, lo que sugiere que la pérdida de apoyo podría ser más profunda de lo que se anticipaba.
En resumen, el panorama político en Cataluña está en un estado de cambio, con nuevas fuerzas emergentes que desafían a los partidos tradicionales y un electorado que expresa preocupaciones claras sobre temas sociales como la vivienda y la inmigración. A medida que se acercan las elecciones, será crucial observar cómo estas dinámicas se desarrollan y qué impacto tendrán en la configuración del futuro político de la región.
