La historia del motociclismo en España ha estado marcada por grandes figuras que han dejado una huella imborrable en el deporte. Entre ellos, Salvador Cañellas y Adrián ‘Pitito’ Fernández representan dos épocas distintas, pero con un hilo conductor que une sus trayectorias: la pasión por las motos y la búsqueda de la excelencia en un deporte que ha evolucionado de manera significativa a lo largo de los años.
### Un Hito en la Historia del Motociclismo
Salvador Cañellas, quien se convirtió en el primer español en ganar un gran premio del Mundial el 5 de mayo de 1968, es un referente indiscutible en el motociclismo español. Su victoria en el circuito urbano de Montjuïc, a bordo de una Bultaco de 125cc, marcó un antes y un después en la historia del deporte en el país. Cañellas, que posteriormente se pasó a los coches por el peligro que implicaba correr en motos en aquellas condiciones, ha sido testigo de la evolución del motociclismo desde sus inicios hasta la actualidad.
En sus palabras, Cañellas recuerda cómo era correr en circuitos urbanos, donde la seguridad era prácticamente inexistente. «Corríamos sorteando farolas, rotondas y bordillos, y nuestra única protección eran 20 balas de paja», comenta con nostalgia. Esta precariedad contrasta con la situación actual, donde los jóvenes pilotos como Adrián Fernández tienen acceso a circuitos permanentes y entrenamientos en condiciones óptimas.
La llegada de nuevas generaciones de pilotos ha sido fundamental para el desarrollo del motociclismo en España. Adrián ‘Pitito’ Fernández, quien recientemente se convirtió en el español número 62 en ganar un GP mundialista, es un claro ejemplo de esta evolución. A sus 21 años, ‘Pitito’ ha logrado alcanzar un hito que muchos consideran un sueño, y lo ha hecho en un contexto donde la competencia es feroz y los recursos son mucho más accesibles que en la época de Cañellas.
### La Nueva Generación de Pilotos
Adrián Fernández, conocido cariñosamente como ‘Pitito’, ha expresado su agradecimiento hacia su hermano Raúl, quien ha sido una figura clave en su carrera. La relación entre hermanos en el motociclismo es un tema recurrente, y ‘Pitito’ no es la excepción. Al igual que Àlex Márquez y su hermano Marc, la influencia de Raúl ha sido fundamental para que Adrián pueda alcanzar sus metas.
«El apellido te ayuda», reconoce ‘Pitito’, «pero aquí, si no vales, no duras. Los jóvenes empujan muchísimo». Esta afirmación refleja la realidad del motociclismo actual, donde la competencia es intensa y cada piloto debe demostrar su valía en la pista. La presión es alta, pero también lo son las oportunidades. Los jóvenes pilotos cuentan con canteras, escuelas de pilotaje y un entorno mucho más profesionalizado que el que existía en los años 60 y 70.
La evolución de la tecnología y la preparación física también ha cambiado drásticamente. Cañellas recuerda que en su época, las motos eran modificadas por los propios pilotos, mientras que hoy en día, las fábricas ofrecen motos de carreras diseñadas específicamente para competir. «Ahora, los chavales tienen acceso a entrenadores, médicos, dietistas y todo lo que necesitan para rendir al máximo», señala Cañellas, quien elogia la capacidad de los actuales pilotos españoles para marcar el ritmo del Mundial.
Adrián, por su parte, se siente afortunado de haber logrado su primera victoria en un día tan especial. «Me he quitado un peso de encima, ya que la primera victoria tardaba en llegar y, cuando llega, seguro que se produce un clic», afirma con entusiasmo. La victoria en Cheste no solo representa un logro personal, sino también un paso adelante en su carrera y en su vida.
La historia del motociclismo español está llena de desafíos y triunfos, y la transición de Cañellas a ‘Pitito’ es un reflejo de cómo el deporte ha evolucionado. La pasión por las motos sigue siendo la misma, pero las condiciones y las oportunidades han cambiado drásticamente. La nueva generación de pilotos está lista para continuar el legado de los grandes, y el futuro del motociclismo español parece prometedor.
