La situación de la escuela Milagros Consarnau, ubicada en el barrio de Santa Eulàlia de L’Hospitalet de Llobregat, ha generado preocupación entre padres y comunidad educativa. A pesar de que el 18 de octubre de 2022 el Govern anunció la aprobación de 21 nuevas construcciones y grandes actuaciones en centros educativos, la realidad es que la reforma integral de esta escuela aún no ha comenzado. Con un presupuesto asignado de más de 3 millones de euros, la comunidad escolar se siente frustrada ante la falta de avances en un proyecto que se prometió como una solución a necesidades históricas.
La escuela, inaugurada en 1974, ha sufrido el paso del tiempo y presenta múltiples problemas estructurales. Desde la caída de una placa de yeso del techo hasta grietas en las paredes, la seguridad de los alumnos se ha convertido en una preocupación constante. Noemí Espejo, madre de un alumno de cuarto de primaria, ha sido una de las voces más activas en la denuncia de esta situación. «Es una detrás de otra», comenta, refiriéndose a los problemas que han surgido en el centro. La falta de una reforma integral no solo afecta la estética del lugar, sino que pone en riesgo la seguridad de los estudiantes.
El curso pasado, un incidente en el aula de música, donde se desprendió un trozo de metal, pudo haber tenido consecuencias graves. A pesar de que no hubo heridos, la situación ha llevado a los padres a exigir respuestas y soluciones inmediatas. La comunidad educativa ha intentado movilizarse en varias ocasiones, pero hasta ahora, las promesas del Departament d’Educació i Formació Professional no se han materializado en acciones concretas.
### La Lucha de las Familias por Mejoras Educativas
La frustración de las familias ha ido en aumento, especialmente después de que se celebrara el 50º aniversario de la escuela sin que se hubieran realizado las reformas prometidas. En junio de 2024, los padres decidieron salir a la calle para exigir soluciones, y el 28 de noviembre de este año, planean hacerlo nuevamente. Con el lema «Santa Eulàlia, no te quedes en casa. ¡Reforma integral ya!», buscan visibilizar su demanda y presionar a las autoridades para que actúen.
La respuesta del Departament d’Educació ha sido que el proyecto está aprobado y que se realizó un proceso participativo en 2024. Sin embargo, las familias se sienten escépticas ante estas afirmaciones, ya que la falta de acción tangible ha sido evidente. La comunidad educativa no solo está pidiendo una mejora en las instalaciones, sino también un compromiso real por parte de las autoridades para garantizar un entorno seguro y adecuado para los estudiantes.
Mientras tanto, el centro ha recibido fondos europeos a través de los conocidos fondos REACT, que se destinaron a mejorar aspectos como las carpinterías de las ventanas y las protecciones solares. Sin embargo, estas mejoras no abordan los problemas estructurales más graves que enfrenta la escuela. La instalación de una escalera de emergencia, que tuvo que ser precintada poco después de su inauguración, es un claro ejemplo de la falta de planificación y ejecución adecuada en las reformas necesarias.
### La Importancia de la Inversión en Educación
La situación de la escuela Milagros Consarnau es un reflejo de un problema más amplio en el sistema educativo de Catalunya, donde muchas instituciones siguen operando en condiciones precarias. La falta de inversión en infraestructuras educativas ha llevado a que miles de estudiantes se vean obligados a aprender en barracones o en edificios en mal estado. Este fenómeno no solo afecta la calidad de la educación, sino que también impacta en el bienestar emocional y físico de los alumnos.
La comunidad educativa de L’Hospitalet no está sola en su lucha. A lo largo de Catalunya, muchas familias y docentes están alzando la voz para exigir mejores condiciones en las escuelas. La educación es un derecho fundamental, y garantizar un entorno seguro y adecuado para el aprendizaje debe ser una prioridad para las autoridades. La movilización de las familias de la escuela Milagros Consarnau es un ejemplo de cómo la comunidad puede unirse para exigir cambios y mejoras en el sistema educativo.
A medida que se acerca la fecha de la próxima movilización, la comunidad educativa de L’Hospitalet espera que su voz sea escuchada y que las autoridades finalmente tomen medidas concretas para abordar los problemas que afectan a la escuela. La espera ha sido larga, pero la determinación de las familias sigue siendo fuerte. La educación de sus hijos merece ser una prioridad, y no permitirán que se ignoren sus demandas por más tiempo.
