La defensa del catalán en el ámbito comercial ha cobrado una nueva dimensión en los últimos años, especialmente a raíz de las denuncias de discriminación lingüística. Òscar Escuder, presidente de Plataforma per la Llengua, ha hecho un llamado a las administraciones para que tomen medidas efectivas ante esta problemática. En sus declaraciones, Escuder enfatizó que, aunque los ciudadanos deben ser proactivos en el uso de la lengua, es responsabilidad de las autoridades garantizar que se respete la legislación vigente.
### La Realidad de la Discriminación Lingüística
La situación del catalán en el comercio ha sido objeto de atención mediática y social, especialmente tras la reciente denuncia de un caso en una heladería del barrio de Gràcia en Barcelona. Según Escuder, un trabajador de este establecimiento exigía a los clientes que se dirigieran a él en castellano, lo que representa un claro acto de mala fe contra el uso del catalán. Este tipo de incidentes no son aislados; Plataforma per la Llengua ha recopilado más de 450 casos de discriminación lingüística en solo 15 días durante una campaña de sensibilización.
Desde su creación en 2013, la entidad ha visto un aumento exponencial en el número de quejas recibidas. En 2020, se registraron más de 1,300 quejas, cifra que se incrementó a más de 2,100 en 2022 y a más de 2,800 el año pasado. Este año, se espera que se superen las 3,000 quejas. Escuder ha señalado que, aunque la situación no ha mejorado, hay una mayor concienciación entre los ciudadanos sobre la importancia de utilizar el catalán y de denunciar situaciones de discriminación.
La creciente cantidad de quejas sugiere que los ciudadanos están más dispuestos a alzar la voz contra la discriminación lingüística, aunque también pone de manifiesto que la situación sigue siendo preocupante. Escuder ha subrayado que «no somos lingüísticamente un país normal», refiriéndose a la necesidad de que tanto los ciudadanos como las administraciones asuman su papel en la defensa del idioma.
### La Responsabilidad de las Administraciones
La administración tiene un papel crucial en la protección del catalán y en la promoción de su uso en todos los ámbitos, incluido el comercial. Escuder ha criticado la actitud de las autoridades, a las que considera «grandes incumplidoras» de la legislación que protege el uso del catalán. La falta de acción por parte de las administraciones no solo perpetúa la discriminación, sino que también envía un mensaje negativo a la sociedad sobre la importancia de la lengua.
La Plataforma per la Llengua ha instado a las autoridades a tomar medidas concretas para garantizar que se respete el derecho de los ciudadanos a utilizar su lengua materna en el comercio. Esto incluye la implementación de campañas de sensibilización, la formación de los trabajadores en el uso del catalán y la creación de mecanismos efectivos para denunciar y sancionar los casos de discriminación.
Además, Escuder ha destacado la importancia de que los ciudadanos se sientan empoderados para utilizar el catalán en su vida diaria. La lengua es un elemento fundamental de la identidad cultural catalana, y su uso en el comercio es una forma de reivindicar y fortalecer esta identidad. La administración, por lo tanto, debe facilitar un entorno donde el uso del catalán sea la norma y no la excepción.
La situación actual plantea un desafío significativo, no solo para los hablantes de catalán, sino también para la cohesión social en Cataluña. La discriminación lingüística no solo afecta a los individuos, sino que también tiene un impacto en la comunidad en su conjunto. La promoción del uso del catalán en el comercio puede contribuir a crear un ambiente más inclusivo y respetuoso con la diversidad lingüística.
La lucha por la defensa del catalán en el comercio es un reflejo de una problemática más amplia que afecta a la sociedad catalana. La necesidad de un cambio en la actitud de las administraciones y de los ciudadanos es urgente. La lengua no es solo un medio de comunicación, sino también un símbolo de identidad y pertenencia. Por lo tanto, es fundamental que todos los actores sociales se comprometan a trabajar juntos para garantizar que el catalán tenga el lugar que le corresponde en todos los ámbitos de la vida cotidiana.