La situación de los menores inmigrantes no acompañados en Baleares ha alcanzado un punto crítico, lo que ha llevado a la presidenta del Govern balear, Marga Prohens, a expresar su preocupación y a denunciar la falta de apoyo del Gobierno central. En un contexto donde la llegada de migrantes a las islas ha aumentado significativamente, Prohens ha calificado de “falta total de humanidad” la decisión del Gobierno de repartir a estos menores entre las comunidades autónomas, excluyendo a algunas como el País Vasco y Cataluña.
El aumento de la migración irregular hacia Baleares ha sido alarmante. Según datos proporcionados por la presidenta, en 2018 llegaron alrededor de 2,000 migrantes irregulares a las islas, mientras que en lo que va de 2025 ya se han superado los 4,000, con 1,500 de ellos llegando en las últimas dos semanas. Esta tendencia ha sido impulsada por lo que se conoce como la “ruta argelina”, que se ha convertido en la más activa en Europa. Prohens ha subrayado que la situación es insostenible, ya que los centros de acogida de menores en Baleares están operando a más del 1,000% de su capacidad.
### La Respuesta del Govern Balear
Ante esta crisis, el Govern balear ha decidido solicitar la suspensión cautelar del reparto de menores no acompañados. Esta medida ha sido criticada por la ministra de Juventud e Infancia, Sira Rego, quien la ha calificado de “racista”. Prohens ha defendido su postura, argumentando que Baleares no cuenta con los recursos necesarios para atender a más menores en condiciones adecuadas. La falta de espacios y de personal capacitado para cuidar de estos niños y adolescentes es un problema que ha sido ignorado por el Gobierno central, que, según Prohens, no ha realizado “ni una sola llamada” para interesarse por la situación en las islas.
La presidenta ha destacado que muchos de los menores que llegan a Baleares han informado sobre la existencia de más jóvenes en Argelia que están esperando para cruzar el Mediterráneo. Esto sugiere que la crisis podría agravarse si no se toman medidas efectivas para abordar la situación. La falta de comunicación y coordinación entre el Gobierno central y el autonómico ha sido un punto de fricción, y Prohens ha instado a una mayor colaboración para encontrar soluciones a esta problemática.
### La Reacción de Canarias y Otras Comunidades
La decisión de Baleares de solicitar la suspensión del reparto de menores ha generado reacciones en otras comunidades autónomas, especialmente en Canarias, que ha lamentado lo que considera una “irresponsabilidad e insolidaridad” por parte del Govern balear. Canarias ha sido uno de los puntos de entrada más afectados por la migración irregular en los últimos años, y las autoridades locales han expresado su frustración ante la falta de apoyo y recursos para gestionar la llegada de migrantes.
La situación en Baleares y Canarias pone de relieve la necesidad de un enfoque más coordinado y solidario entre las comunidades autónomas y el Gobierno central. La crisis de los menores inmigrantes no es solo un problema local, sino que requiere una respuesta integral que contemple la situación de todas las regiones afectadas. La falta de recursos y la presión sobre los sistemas de acogida son cuestiones que deben ser abordadas con urgencia para garantizar el bienestar de estos menores, que a menudo llegan a España en condiciones precarias y vulnerables.
En este contexto, es fundamental que se establezcan mecanismos de cooperación que permitan a las comunidades autónomas compartir la carga de la acogida de menores inmigrantes. Esto no solo aliviaría la presión sobre Baleares, sino que también aseguraría que todos los menores reciban la atención y el cuidado que necesitan. La situación actual es un llamado a la acción para que se implementen políticas más efectivas y humanas en la gestión de la migración, priorizando siempre el bienestar de los más vulnerables.
La crisis de los menores inmigrantes en Baleares es un reflejo de un problema más amplio que afecta a toda Europa. A medida que las rutas migratorias continúan evolucionando y aumentando, es esencial que los gobiernos trabajen juntos para encontrar soluciones sostenibles y justas que respeten los derechos humanos y garanticen la dignidad de todos los migrantes, especialmente de aquellos que son más vulnerables, como los menores no acompañados.