La situación de los flujos migratorios en España ha generado un nuevo conflicto entre las comunidades autónomas de Canarias y Baleares. Recientemente, el Gobierno de Canarias ha expresado su descontento ante la decisión del Gobierno balear de solicitar la suspensión del auto del Tribunal Supremo, que obligaba a Baleares a acoger a menores migrantes no acompañados provenientes de las islas. Esta solicitud ha sido calificada por el viceconsejero del Gabinete del presidente de Canarias, Octavio Caraballo, como un acto de «irresponsabilidad e insolidaridad».
La controversia surge en un contexto donde las llegadas irregulares de migrantes han disminuido en un 29,3% a nivel nacional, mientras que en Baleares se ha registrado un aumento del 77%. Caraballo ha señalado que Baleares ha recibido solo 5.000 migrantes en 2025, en comparación con más de 12.000 que ha recibido Canarias. Además, ha destacado que Baleares cuenta con 680 menores migrantes, mientras que Canarias tiene más de 5.500.
### La Respuesta de Canarias ante la Solicitud de Baleares
El viceconsejero ha defendido que Canarias ha logrado establecer un sistema de acogida para 6.000 menores, lo que debería facilitar que Baleares asuma un cupo de 49 menores. Caraballo ha enfatizado que el principio de solidaridad es fundamental en situaciones de crisis humanitaria, y que no se puede aplicar de manera selectiva. «Renunciar a acoger a 49 menores es un ejercicio de irresponsabilidad», ha afirmado, instando a la presidenta de Baleares, Marga Prohens, a unirse a la iniciativa que Canarias ha promovido durante los últimos dos años, con el apoyo de otros territorios afectados como Ceuta.
La postura del Gobierno canario es clara: la migración es un asunto que afecta a todas las comunidades y requiere un enfoque colaborativo. Caraballo ha recordado que la falta de respuesta a su carta anterior por parte de la presidenta balear es un reflejo de la falta de compromiso con la solidaridad interterritorial.
### Contexto de la Migración en España
La migración ha sido un tema candente en España, especialmente en las regiones costeras que sirven como puertas de entrada a Europa para muchos migrantes que huyen de conflictos, pobreza y persecuciones en sus países de origen. Canarias, debido a su ubicación geográfica, ha sido uno de los puntos más afectados por la llegada de migrantes, lo que ha llevado a un aumento en la presión sobre sus recursos y sistemas de acogida.
El Gobierno español ha implementado diversas políticas para gestionar esta situación, pero las tensiones entre comunidades autónomas como Canarias y Baleares evidencian la complejidad del problema. La falta de un enfoque unificado y solidario puede llevar a que algunas comunidades se sientan abrumadas, mientras que otras intentan eludir su responsabilidad.
La reciente solicitud de Baleares de suspender el reparto de menores migrantes ha puesto de manifiesto estas tensiones. La presidenta balear ha expresado su preocupación por la falta de recursos y la necesidad de priorizar la atención a los menores que ya se encuentran en su territorio. Sin embargo, la respuesta de Canarias sugiere que la solución no es eludir la responsabilidad, sino trabajar juntos para encontrar un enfoque que beneficie a todos.
La migración es un fenómeno que no solo afecta a España, sino que es un desafío global. La cooperación entre países y regiones es esencial para abordar las causas subyacentes de la migración y garantizar que se respeten los derechos de los migrantes. La situación actual entre Canarias y Baleares es un recordatorio de que la solidaridad y la colaboración son fundamentales en la gestión de crisis humanitarias.
A medida que la situación evoluciona, será crucial observar cómo responden ambas comunidades y si se logra un acuerdo que permita una distribución más equitativa de la responsabilidad en la acogida de menores migrantes. La presión sobre los sistemas de acogida en España sigue siendo alta, y la forma en que se maneje esta crisis podría sentar un precedente para futuras situaciones similares.